Ciencia
El brote de peste más antiguo conocido mató a niños cazadores-recolectores
TH
Thomas Green
hace 3 semanas7 min de lectura
La evidencia de ADN extraída de restos humanos antiguos ha revelado que el brote de peste más antiguo conocido azotó a una comunidad de cazadores-recolectores en Siberia hace más de 5.000 años, mucho antes del auge de la agricultura o de grandes poblaciones asentadas. El descubrimiento, publicado en la revista Nature, desafía la suposición de larga data de que las principales epidemias de enfermedades infecciosas solo surgieron después de la Revolución Neolítica, cuando los humanos comenzaron a vivir en densos asentamientos agrícolas. En cambio, los hallazgos sugieren que incluso pequeñas bandas móviles de recolectores eran vulnerables a devastadores brotes de Yersinia pestis, la bacteria responsable de la peste.El equipo de investigación, dirigido por científicos de la Universidad de Copenhague y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, analizó ADN de los dientes y huesos de siete individuos enterrados en un sitio llamado Lago Baikal, en el este de Siberia. Los restos datan de hace aproximadamente 5.400 años, lo que los convierte en las víctimas de peste conocidas más antiguas. Sorprendentemente, dos de los individuos infectados eran niños, lo que indica que la enfermedad no perdonó a los miembros más jóvenes de la comunidad. La cepa de Yersinia pestis identificada en las muestras es un linaje antiguo que precede a las formas más virulentas que causaron la Peste Negra en la Europa medieval, pero ya portaba adaptaciones genéticas clave para la transmisión por pulgas.Este hallazgo subvierte la narrativa convencional de que la peste y otras enfermedades de multitudes solo se hicieron posibles después de la llegada de la agricultura, que permitió que las poblaciones humanas crecieran lo suficiente como para mantener una transmisión continua. Los cazadores-recolectores siberianos vivían en bandas pequeñas y dispersas, pero la bacteria logró propagarse y matar a varios individuos. Los investigadores especulan que el brote pudo haber sido un evento único y catastrófico que aniquiló a una porción significativa del grupo, en lugar de una enfermedad endémica. La presencia de la bacteria de la peste en múltiples individuos del mismo sitio de enterramiento sugiere fuertemente una fuente común de infección, posiblemente de un reservorio de roedores o a través del contacto directo con animales infectados.A la cepa antigua de Yersinia pestis le faltaba el gen de la proteína Ymt, que permite a la bacteria sobrevivir en el intestino de las pulgas y, por lo tanto, ser transmitida a través de picaduras de pulgas. Esto significa que la forma más temprana de peste probablemente se propagó a través del contacto directo con animales infectados o a través de gotitas respiratorias, de manera similar a como se propaga la peste neumónica hoy en día. La ausencia de transmisión por pulgas habría limitado la escala de los brotes, pero también significó que la enfermedad aún podía ser letal en comunidades pequeñas. El estudio proporciona una rara visión de los desafíos de salud que enfrentaron los cazadores-recolectores prehistóricos, quienes a menudo se asume que vivieron vidas relativamente libres de enfermedades en comparación con los agricultores posteriores.Las implicaciones de esta investigación se extienden más allá de la arqueología. Comprender la historia evolutiva de Yersinia pestis ayuda a los científicos a rastrear cómo los patógenos se adaptan a nuevos huéspedes y entornos, lo cual es crucial para predecir futuras pandemias. La cepa siberiana antigua representa una etapa temprana en la evolución de la bacteria hacia la transmisión por pulgas altamente eficiente que más tarde permitió que la Peste Negra matara a decenas de millones de personas en Europa, Asia y el norte de África. El estudio también subraya la importancia del análisis de ADN antiguo para revelar aspectos ocultos de la historia humana, incluido el papel de las enfermedades infecciosas en la configuración de la dinámica de las poblaciones mucho antes de los registros escritos.De cara al futuro, los investigadores planean buscar más genomas antiguos de peste de otros sitios prehistóricos para mapear la propagación de la bacteria por Eurasia. Esperan determinar si el brote del Lago Baikal fue un evento aislado o parte de un patrón más amplio de epidemias tempranas de peste. Los hallazgos también plantean nuevas preguntas sobre cómo las sociedades de cazadores-recolectores respondieron a tales crisis, incluyendo posibles prácticas funerarias y disrupciones sociales. A medida que se secuencien más genomas antiguos, los científicos pueden descubrir una historia oculta de enfermedades que precede a la civilización misma, obligando a una revisión de la línea de tiempo de la coevolución humano-patógeno.
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