Entertainmenttheatre & artsArt Exhibitions
¿Por qué pagamos por el privilegio del rechazo?
Hablemos del costo silencioso, casi invisible, de la tarifa de solicitud. Es una pequeña suma, a menudo escondida en los últimos pasos de un formulario en línea, un impuesto de acceso que pagamos por la oportunidad de ser considerados.En las artes, esta práctica no es solo administrativa; es un mecanismo profundo, aunque no examinado, de estratificación de clase. Piensen en esto: a un joven pintor de origen obrero, que ya estira cada dólar para materiales y espacio de estudio, se le pide que adelante cincuenta, cien, a veces doscientos dólares solo por el privilegio de que su portafolio sea revisado por una galería o un comité de residencia.No hay garantía, ni siquiera una promesa de retroalimentación. Es una apuesta pura, la compra de un boleto de lotería donde el premio es mera atención.Esto crea un sistema de dos niveles antes de que una sola obra de arte sea juzgada por su mérito. Aquellos con seguridad financiera, apoyo familiar o simplemente un colchón pueden permitirse rociar estas tarifas en docenas de oportunidades, jugando a la ley de los números.Aquellos sin esa red de seguridad deben ser brutalmente selectivos, sus sueños filtrados primero por su saldo bancario, no por su visión creativa. Hablé con una escultora en Chicago, llamémosla María, que describió la danza anual de calcular a qué pocas convocatorias abiertas podía permitirse aplicar.'Empiezas a interiorizarlo', me dijo, con una voz entre el cansancio y la rebeldía. 'Cuestionas no solo el valor de tu trabajo, sino tu derecho siquiera a presentarlo.Hace que las artes se sientan como un club privado, y la tarifa es el precio de entrada'. Esto no se trata de pereza o falta de compromiso; se trata de una barrera estructural disfrazada de formalidad neutral.La defensa de las instituciones es conocida: las tarifas cubren los 'costos administrativos' de los paneles de revisión y los sistemas de software. Pero este argumento se derrumba bajo escrutinio cuando se considera el gran volumen de solicitudes y los ingresos acumulados.Para un programa prestigioso que recibe mil solicitudes a 75 dólares cada una, son 75. 000 dólares, una suma que excede con creces los salarios a tiempo parcial de unos pocos lectores.La realidad es que estas tarifas se han convertido en un flujo de ingresos incorporado, subsidiando operaciones a costa de los aspirantes más vulnerables. Históricamente, los sistemas de mecenazgo siempre moldearon el arte, desde los encargos de los Médici hasta los pintores de la corte real.Hoy, el mecenazgo es difuso y el control de acceso es burocrático, pero el efecto es inquietantemente similar: reduce el campo de quiénes pueden participar. Filtra sistemáticamente voces diversas, perspectivas no convencionales y artistas de comunidades menos acomodadas antes de que incluso comience la llamada meritocracia.
#tarifas de solicitud
#estratificación de clase
#financiación de las artes
#desigualdad
#barreras culturales
#editorial picks news
#rechazo
#división socioeconómica